| Fotografía: mancity.com |
Seguramente lo mejor de una Supercopa es ver a los equipos que la disputan mostrar los primeros síntomas competitivos por un título. Sin poder llegar a ver todo, no deja de ser prácticamente un partido aún en fase de pretemporada donde acabará habiendo un vencedor que levante el primer título, y un derrotado que tenga el consuelo de que lo mejor está por llegar con el inicio de la temporada. En el caso de Chelsea y Manchester City, seguramente el gran aliciente estaba sobre sus banquillos, y era ver el principio de lo que puede ser una rivalidad bastante estimulante entre Maurizio Sarri y Pep Guardiola en Inglaterra.

