lunes, 2 de marzo de 2015

Apuntes de la final de League Cup

0



Zouma como centrocampista

Metía Mourinho a Zouma como centrocampista en una línea de 3 debido a las bajas de Matic y Obi Mikel. El francés volvía al once jugando en una posición que hoy se resumía como vital, pues en el Chelsea es la que hace que el equipo tenga equilibrio, en este partido cerrando las opciones del Tottenham sobre Eriksen o Harry Kane. Y no pudo salir un partido más redondo para Zouma. Su posicionamiento y su rol fueron fundamentales para el devenir del partido. Ejerciendo como hombre ancla en el centro del campo, no tuvo mucha presencia en la salida de balón, pero cerro todas las vías de escape que tenía el Tottenham hacia Eriksen. No dejó al cerebro del equipo rival tener contacto con los balones, y con ello cerro el grifo a muchas de las opciones del ataque de los spurs. Eriksen pasó desapercibido por el partido, y eso fue gracias al francés. No le dejó conducir el balón, no le dejó recibir la pelota y no le dio opciones en cada enfrentamiento que tuvieron. No fue una defensa al hombre, pero el danés tuvo la mala suerte de bailar hoy con la más fea. Zouma ofreció a su equipo un plus en ataque para que el Tottenham no corriera, y no pudiera hacer el mismo daño que en el 5-3 de Premier League.

La importancia de los defensores

Decir que la defensa del Chelsea es un muro ante los rivales que se enfrentan al equipo de Mourinho no es nada nuevo. Esta vez no fue distinto, y el equipo volvió a mostrar su imagen más sobria y segura. Los centrales en el partido, Cahill-Terry, no dejaron a Harry Kane tranquilo. Le cerraron cualquier posibilidad de conducir la pelota o darse la vuelta, y jugaron de forma tan compacta que lo que llegaba del Tottenham también era insuficiente para crear peligro. Además, tanto Ivanovic como Azpilicueta, en los laterales también ofrecieron su imagen más solvente. No dejaron al Tottenham atacar las bandas, siendo estas las zonas más libres para hacer daño. Los cuatro defensores del Chelsea fueron competitivos tanto en su portería como en la del Tottenham. Además de ser claves para mantener su portería a 0, también fueron fundamentales en el balón parado del equipo (nada nuevo). Terry hizo el primer gol del partido y volvió a certificar la importancia que tienen los defensas del Chelsea a la hora de hacer goles en jugadas de estrategia. Hasta 16 goles acumula la defensa del Chelsea esta temporada en todas las competiciones (Cahill, Terry, Ivanovic, Azpilicueta, Zouma y Filipe Luis). Unas cifras increíbles, que además de dar seguridad defensiva, ofrecen peligro en ataque. La portería del Chelsea fue un fortín a lo largo de todo el equipo, y al final del partido el equipo dejó campo al Tottenham y se encomendó a rechazar todo lo que llegara a su área. Terry se llevó el MVP del partido.


La labor de Diego Costa

Le hacía falta a Diego Costa un partido como esta final. Si la defensa del equipo fue importante, su trabajo en ataque no fue menos. El hispano-brasileño, inteligente, fue un dolor de muelas para los defensores del Tottenham. Gracias a su capacidad para ofrecerse en muchos lugares del ataque, ofreció a sus compañeros espacios cuando los necesitaban. Tanto Dier como Vertonghen no supieron defenderle, y no se ofrecieron una imagen que equilibrara la balanza. Diego Costa no dejó de tirar desmarques al espacio, se ofreció mucho y combinó con los jugadores de ataque. Cayendo a las bandas, jugando por el centro o encarando a sus rivales, supuso un punto positivo para cada acción de su equipo. Al final su partido se vio recompensado con un gol (un disparo rebotado en un defensa del Tottenham), y certificó su buen partido. Además, su oficio le sirvió para sacar acciones favorables casi en cada ataque que ejercía el Chelsea. Posiblemente Diego Costa hizo un trabajo poco vistoso para la labor del delantero, pero a su equipo le dio oxigeno cada vez que lo necesitaba a la hora de atacar. El MVP del partido en la sombra posiblemente.

La indefinición del Tottenham

Sin que hiciera un mal partido, el Tottenham no se definió en el encuentro hasta los minutos finales. Ante la imposibilidad de encontrar a Eriksen y Harry Kane, el equipo volcó el juego hacia las bandas con Chadli y Townsend. Pero estos no llegaron a sacar acciones positivas, y fueron bastante improductivos, ya que no ofrecieron profundidad ni peligro para la defensa del Chelsea (Walker y Rose de vez en cuando subían hasta línea de fondo para ofrecer una alternativa al equipo). Ahí Mason y Bentaleb intentaron ser una alternativa conduciendo alguna pelota por el medio y haciendo algún disparo desde fuera del área. Acciones puntuales que no ofrecían ningún peligro y que acaban pasando sin pena ni gloria. El Tottenham no consiguió ofrecer una imagen del todo sólida en ataque. No tuvieron ideas y no supieron tener un plan B por si les fallaban Kane y Eriksen. Debido a eso el equipo de Pochettino volvió a mostrar una imagen competitiva en cierta manera (aunque aún les falta rodaje para mejorarla), pero que no fue suficiente para imponerse en el partido. Sin apenas disparos, y con la mejor jugada del partido en un disparo de falta de Eriksen que dio al larguero, no supieron imponerse al mazazo del primer gol del Chelsea antes del descanso. Aún así han recuperado la senda de la lucha por cosas, y eso lo confirma que estuvieran jugando en Wembley.


La falta de Harry Kane y Eriksen

El partido de Harry Kane y Eriksen apenas tuvo trascendencia. Por lo menos el partido del danés, que pasó sin pena ni gloria a lo largo de los 90 minutos. Sin apenas tener espacio para maniobrar, y con un Chelsea que le ahogaba constantemente en cada acción, Eriksen no tuvo ninguna importancia en el juego de su equipo. No pudo recibir el balón apenas, no pudo conducir y no pudo dotar de ideas a sus compañeros. Moviéndose pro el carril central, no fue una solución para el Tottenham, lo que supuso que perdieran un actor importante en la final. Posiblemente su partido fuera más mérito del Chelsea que demérito del propio Eriksen. En este aspecto el Chelsea ganó un punto positivo y dejó cojo a un Tottenham que necesita del danés para poder ejercer su juego. Por su parte Harry Kane también estuvo muy limitado a lo largo del encuentro. Sin tener espacio para recibir la pelota, apenas pudo ofrecer un buen juego de espaldas a portería. Y lo más importante, la defensa blue no le dejó recibir y darse la vuelta, que es posiblemente su mejor movimiento. Con un Kane más limitado, el Chelsea cerraba la posibilidad de sufrir cerca del área. Con los centrales del equipo de Mourinho muy juntos a él, el delantero inglés apenas pudo respirar tranquilo hasta el último tramo del partido. La poca repercusión de ambos jugadores fue un punto de inflexión en el partido del Tottenham. Ambos fueron los que más daño hicieron en el 5-3 de Premier League, y Mourinho aprendió la lección y ofreció una solución ante el juego al espacio que podía ejercer el Tottenham.

La entrada tardía de Soldado

Posiblemente Pochettino tuvo un fallo a la hora de dirigir al equipo desde el banquillo. Con un Chelsea que no ofrecía muchos espacios, que iba bien a los apoyos y que no dejaba respirar a Eriksen y Kane (al primero la entrada de Lamela y Dembélé le ofrecieron oxígeno para poder recibir más la pelota y contactar más con el balón), la entrada de Soldado en el minuto 80 se dio con demasiado retraso. Una vez entró Soldado, en esos 10 minutos hasta que acabó la final fueron los de más dominio del Tottenham (también ayudados porque el Chelsea dio un paso atrás, retrocedió, y se dedicó a defender los balones en el área a través de despejes). Con el delantero español fijando a los defensas, Harry Kane tuvo más campo para ejercer su dominio a la hora de conducir la pelota. Es así como consiguió hacer alguna jugada de peligro encontrando portería, o combinando con sus compañeros para dar algún susto al Chelsea. Con Soldado dentro del campo, el Chelsea ya tenía otro jugador más en el que centrarse a la hora de defender, lo que dio una mayor libertad a los jugadores que le rodeaban. Es así como el Tottenham consiguió crecer por dentro y por fuera, haciendo el campo ancho y rompiendo líneas de pase por dentro. Aún así el peligro tampoco fue muy notorio, pues el Chelsea consiguió frenar las embestidas de su rival con cierta facilidad. El Tottenham intentó acabar sus cartuchos de la mejor forma posible, al igual que Pochettino.



0 comentarios:

Publicar un comentario